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martes, 30 de noviembre de 2010

ETAPA 3 : BRUMA - SANTIAGO DE COMPOSTELA - 1ª PARTE

Lunes, 8 de Noviembre de 2010

Viento y lluvia, compañeros de camino
Ha estado toda la noche lloviendo, a media noche me levanté porque oí un ruido y como las bicis están fuera salí a ver, al abrir la puerta vi que estaba cayendo un aguacero de cuidado, el patio interior parecía un lago, cerré la puerta y me acosté.
Cuando Julia y Caty se despertaron para salir, me levanté para ver que día hacia, mientras se preparaban en el comedor del albergue me asomé a la ventana y estaba lloviendo bastante, además hacia frío y un fuerte viento.

En estas condiciones salieron Julia y Cati a hacer la siguiente etapa, salí para hacerles una foto, lo que está cayendo  parece agua nieve, las vi alejarse en la noche porque todavía no había amanecido.

Preparamos el equipaje y cuando me disponía a poner las alforjas vi mi rueda pinchada por lo que tuve que repararla.

Fue un mal comienzo de etapa, pero hubiese sido peor pinchar en cualquier camino embarrado y además lloviendo. Por tanto a grandes males grandes remedios

Mientras arreglaba el pinchazo llegó Benigno y se puso a barrer el albergue.

Después de colocar la rueda recogí los papelillos del parche y un poco el comedor.

Después colocamos las alforjas debajo de la uralita para no mojarnos.

Nada más salir noté las gotas de agua en los agujeros del casco.

Aquí estoy junto al río.

Este es Benigno el hospitalero que se había levantado pronto para despedirnos.

La última foto antes de salir a mojarnos,  aunque ya me cae el agua por el cuello.

La primera foto de María en marcha, estamos en la calle principal de Bruma.

Como veis el día está cerrado, llueve sin parar y el aire es fuertísimo, nos da de costado.


Entramos en una aldea y tuve que parar para limpiar el objetivo de la cámara, aquí vemos a María pasando como puede este comienzo del día.


A estas horas y con la que está cayendo solo estamos María y yo en esta solitaria carretera.

Otra iglesia más, cerrada bueno esta es lógico a estas horas.


Tengo que ponerme a un lado porque detrás el agua de la rueda trasera de María me ducha.


En algunos tramos la carretera es una balsa de agua.


Nos acercamos a otro pueblo.


Llegamos a este curioso lugar, donde unas vías de tren hacen una circunferencia y en ambos lados hay dos tractores antiguos.


Estas dos estatuas de dos labradores donde la mujer tiene un collar de mazorcas de maíz.


Fijaros en este curioso área de descanso con su fuente, su tejado, su banco y mesa, y detrás el hórreo para que no te olvides que esto es Galicia…la lluvia también casi se me olvida.


Los que seguís mis diferentes caminos me habréis visto en fotos con monumentos al peregrino de todos los tamaños, pero amigos este es el más grande de todos.


Salimos a pedalear y el culote y las zapatillas ya no admiten mas agua, para alegrarnos un poco vemos este dinosaurio…y luego dicen que en el camino no hay cosas nuevas.


A cada foto que saco la cámara se moja más y más, me detengo a secarla y como puedo le paso un clínex.


María con la mano mala no consigue cambiar de marcha, al final tiene que parar y hacerlo con las dos manos.


Aquí vemos el mojón de camino, y a María con la mochila en la espalda, que como veis la lleva por dentro del chubasquero para que no se mojen sus objetos personales.


En este tramo menos mal que no había barro, porque si no ¿qué hubiera pasado?, la lluvia era tan fuerte  que resultaba difícil ir en bici.

Otra vez tengo que limpiar el objetivo.


Dejamos el bosque y salimos a campo abierto donde el fuerte viento nos dio un buen castigo.


Por fin entramos en otro bosque, este casi parece un túnel por el que nos cuesta menos avanzar.


Ahora el agua cae sin parar y María no sé pero yo tengo hasta los calzoncillos calados.


Al menos en este tramo el aire no nos castiga.


Aquí vemos a María y el giro siguiente sería a la izquierda, imposible hacerlo montado el barro y la rampa lo impedían.


La rampa nos deja en una pradera verde encharcada de agua.


La rampa que antes fue de subida ahora es de bajada, con tanta agua el césped es como una pista de patinaje.


Al estar parados aproveché para  secar la cámara de fotos, este es el momento que emprendimos la marcha.


No os podéis imaginar lo que patinan las hojas con tanta lluvia.


Este carreterin duro muy poco, al fondo vemos el siguiente desvío.


Nos acercamos al pueblo que nos dijo Benigno, aquí está el único bar abierto, cuando nos acercábamos vimos a Julia y Cati.


Como veis… una imagen vale más que mil palabras, el fuerte viento  les saca las capas de lluvia y tienen que ir agarrando con fuerza para que no se las lleve. Les dije que en el bar esperábamos su llegada


Bueno ya estamos en el bar con nuestras amigas, al parecer no llevaban nada mojado…todo lo contrario que nosotros… el culotte ya no admitía mas y no digamos las zapatillas.


Nos hicieron esta foto para el recuerdo, viéndola no puedo contener la risa, recuerdo que mientras nos la hacían el agua caía por los lados de la silla y en donde me senté deje un buen charco. Lo mismo ocurrió con María. Los bocatas


Aquí estoy gastándoles esta broma a nuestras amigas.




Por hacerme el gracioso aquí estoy probando mi propia medicina.


María mirando como el fuerte viento y la lluvia azotaba la calle, su cara de preocupación lo dice todo.


Quien dijo miedo... llego el momento de enfrentarse a la lluvia y al fuerte viento. esta foto nos la hizo Caty con su cámara antes de salir a mojarnos otra vez.


Las tres mosqueteras del camino inglés ante las inclemencias del tiempo.

Hay van con una moral como pocas... son unas valientes


Cruceiro pasado por agua.


Parroquia de San Pelayo de Buscas en su puerta principal , aunque en su parte trasera es donde esconde la imagen.


Bueno vamos a ver la imagen de la que os hablo.


Aquí tenéis esta curiosa imagen.


En esta foto lo podéis ver mejor, fijaros en la fecha.


Esta fue la última vez que vimos a nuestras amigas


María acercándose al puente del río.


El mojón con la vieira nos desvía a la derecha.


Entramos en la montaña por este camino.


Suelo de hojas, en las corredoiras vamos protegidos del vendaval.


Pasamos  un arenal con su charco que nos obligó a desmontar.


Después nos vino esta cuesta y ya metidos en faena la subimos empujando.

Allí arriba esta María, ya ha superado esta rampa ahora me toca a mí.

Un nuevo cruce y ya he perdido la cuenta.


Seguimos subiendo.


Comienza a llover más fuerte y ahora el viento nos castiga otra vez.


Pasamos por debajo de una carretera, si pincháis en la foto y si os fijáis en la oscuridad del túnel se puede ver la cantidad de agua que caía.


Esta pista de tierra compactada nos lleva a otro cruce.


En esta parte estamos más a merced de el fuerte viento y vaya si se notaba.

Las ráfagas de aire son tan fuertes que las manzanas de este árbol caen como si fueran hojas, fijaros en el suelo.


Otro desvío, aquí mandan las vieiras y las flechas.


Entramos en un nuevo bosque.


Algunas corredoiras parecen cuevas y muchas de las fotos no salen por no estar cargado el flash.


Otro desvío en el camino. Bonita flecha en este palo.


Y otra cuesta en la que hay que tirar del molinillo.


El siguiente tramo fue bastante peligroso, caían ramas de los arboles.

Esta cayó unos segundos antes de pasar María.


Intentamos pasar lo más aprisa posible pues daba un poco de miedo.

Por fin dejamos atrás ese tramo y entramos en una nueva corredoira.

Nos quita el aire y parte de la lluvia aunque los goterones que caen de los árboles son bien gordos.

En una de las bajadas estuve a punto de caerme fue a consecuencia de un montón de hojas que en su interior ocultaban una piedra enorme.


María me dio una voz para que pusiera el molinillo.


Al final ni molinillo ni nada…otra vez a empujar.


Llegamos arriba y paramos a descansar y a comer un caramelo mágico.

Lo que vimos a continuación fue este paraje que hoy en día es mi foto de salvapantallas. De estas fotos salen alguna en cada camino…esta además tiene el hándicap de que está hecha en marcha.

De nuevo otra corredoira con una alfombra de hojas, después del susto anterior sigo haciendo fotos pero con miedo a caerme.

Salir a campo abierto supone enfrentarse al aire y a la lluvia.


Pero el camino es caprichoso y en este lugar da un giro de 180 grados y nos deja de cara al aire.


Menos mal que es un poco en bajada, aun así tenemos que ir pedaleando.

El camino nos dejó en esta carretera sin tráfico.


No para de llover y tampoco hay sitios donde guarecerse.


El otoño está siendo muy duro en Galicia y más con el temporal.


Por fin un sitio donde la lluvia no cae…le dije a María que si parábamos y me dijo que mejor seguir, que nos quedamos fríos…a lo que contesté yo…tengo las manos y los pies helados y empapados y no te digo que más, la rueda delantera me despide tanta agua que llevo todo empapado.


Otro cruce en el camino, tengo que parar a secar la cámara.


Entramos en otro tramo de bosque.


María al fondo pasando debajo de los arboles.


Vaya día estamos totalmente empapados.


Parece que llueve  un poco menos.


Muchas zarzas a los dos lados del camino y ya se sabe… PINCHI puede hacer honor a su nombre.


Bueno casi se nos olvidaba hacer empujin…aquí estamos para que no se nos olvide.


Aquí estoy intentando subir montado.


Al final el montón de grava me hizo parar y ponerme en faena.

Ya estamos otra vez montados.


Para no variar otra rampa de empujar.


Comienza a llover más fuerte.


Entramos en unas pistas rectas, en un bosque de pinos y eucaliptus.


Otro  cruce en esta carreterilla.

Cartel.


Pasamos otra aldea.


De un cruce a otro en apenas 500 metros.


Curioso nombre del Concello.


Carreterin que conduce a las largas pistas.


Desde que dejamos a Cati y Julia no hemos visto a nadie por estos caminos solitarios.


Multitud de cruces, de no ser por las vieiras y las flechas ya nos hubiésemos perdido


Entramos en los bosques con largas rectas.


Fijaros en esta seta que vimos en el camino, es grandísima.


Este soy yo en estas largas rectas.


Al fondo, se ve en la hondonada una zona de barro.


Pasé yo primero para ver cómo estaba el terreno.


Después de cada hondonada nos venía otra cuesta.


Otra bajada, al fondo en su parte más baja nos espera el barro y los charcos.

Este nos costó menos por el centro, el firme estaba más duro.



Seguimos pedaleando en la infinita recta.




Estamos trabajando con la 2º parte... se publicara lo antes posible 


Un abrazo a todos.


Gracias por vuestros comentarios son el mejor recuerdo de cada camino.


GRACIAS


María y Rossi